Para muchos es un hábito maximizar las ventanas de las aplicaciones que tenemos en uso, de tal manera que para cambiar de aplicación debemos ir a la barra de tareas y pulsar el ícono de esta. Y a veces lo hacemos incluso cuando estamos trabajando simultáneamente con varias aplicaciones. Por ejemplo, buscando información en la web mientras redactamos un informe en un procesador de textos, o revisando un pdf mientras tomamos apuntes en otra aplicación. O comparando dos documentos, dos páginas web, etc. En casos como este, minimizar una ventana para abrir otra no es nada productivo.