
Quizás recuerden que en los años noventa un supercomputador llamado Deep Blue venció al genio del ajedrez Garry Kaspárov. Esta máquina fue creada por IBM y solo la versión mejorada pudo derrotar al campeón (la primera versión, de 1996, solo le ganó una partida pero al final fue derrotada por Kaspárov). Deep Blue tenía una base de datos gigantesca de jugadas de ajedrez y podía discernir entre cientos de jugadas posibles y escoger la mejor a velocidades sobrehumanas.
¿Y a que viene esto? A que la misma IBM ha creado un nuevo supercomputador que, una vez más, ha logrado vencer al hombre. Pero en un terreno mucho más difícil que el ajedrez: las preguntas abiertas. ¿Cómo respondería una computadora a una pregunta en lenguaje humano? En el que las frases pueden tener varias interpretaciones, sarcasmos, significados contextuales, etc. Jeopardy es un juego famoso en este tipo de preguntas y la última semana, Watson (así se llama este supercomputador) compitió con los campeones Brad Rutter y Ken Jennings a quienes venció largamente después de tres días de competencia (aunque empató en el primero).
Estamos entonces ante una máquina que entiende el lenguaje humano y que puede discernir (o al menos eso parece), con lo cual podríamos esperar un futuro ante el cual las computadoras puedan opinar, tomar decisiones o aconsejarnos (al estilo de la película Ironman). Obviamente, poner a Watson a competir en Jeopardy es un experimento pues esa no será su función pues se pretende aplicar está tecnología en otros campos en el que humanos y computadoras deban interactuar. Por ejemplo, la medicina.
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